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Chus Tudelilla. "Paisaje humano. Primera exposición individual en España del
artista cubano Agustín Bejarano". En El Periódico, Zaragoza, España, 12 de
febrero de 1999.
...En esta ocasión, el espacio queda atrapado por las obsesiones de
Bejarano, un artista decidido a dar expresión a las interrogantes, certezas
y deseos del hombre contemporáneo. A través de la pintura y del grabado,
Bejarano no pone límites a la creación de un paisaje habitable unas veces e
inhóspito otras muchas y siempre revelador de sus inquietudes.
La rotundidad del gesto permite dibujar con eficacia retratos de personajes
aislados, cuyos rasgos aparecen fijados en exclusiva por la crudeza de un
trazo insistentemente repetido. Es en las pinturas donde Bejarano articula
el escenario de relaciones, y también de huidas. El espacio de los cuadros
se irá cubriendo lentamente de sucesivas capas de color hasta configura una
retícula homogénea, en cuyos compartimentos cerrados se guarda la memoria de
un tiempo atrapado; a veces, el dibujo traza paisajes urbanos, llenos de luz
e inabarcables; otras, la oscuridad impide el encuentro, aísla a los
personajes que, reducidos a grotescos volúmenes, habitan en estas
composiciones nocturnas, o radicaliza actitudes agresivas. Junto a estas
pinturas, hallamos la serie más antigua abierta también al deseo y la
memoria, pero esta vez apoyándose en los signos de la tradición, de su
cultura; también presentes en la titulada Vegetación hombre.
La continua experimentación técnica provoca cambios constantes de dicción en
su pintura, que no rupturas, y le permite pasar con extrema facilidad de una
composición figurativa a otra más abstracta, o mezclar ambas en perfecta
simbiosis. A su dominio del dibujo y del espacio compositivo, se une el
placer de extraer de la pincelada y de la materia todo tipo de recursos y
efectos en la búsqueda de la mayor expresividad. La secuencia de pinturas y
dibujos se completa con varias series de grabados, exponentes también de la
versatilidad de Bejarano. Entre las estampas destacan Las coquetas, suite
protagonizada por mujeres de rasgos orientales, de generosas anatomías
desnudas que muestran sin pudor ante la perplejidad del espectador, cuya
mirada descubre en la belleza de los cuerpos las heridas impuestas por la
tradición.
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