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C. R. Aguilera. Catálogo de la exposición Paisajes, Instituto Superior de Arte, abril de 1987. La inmensa llanura de Camagüey, a simple vista, es una relativa regularidad topográfica. A pesar de que la tierra es irregular por regla primaria, esas extensiones de apacibles sabanas son aún visualmente mucho más accidentadas por el hecho de que el mismo paisaje no posee un horizonte absoluto y a medida que avanzamos aparecen nuevas líneas de profundidad. Bejarano mezcla todos esos horizontes. Si el paisaje, con ellos es en papel doblado, que en un punto estático sería un solo horizonte, o sea un sol doblez, aquí aparece doblado y desdoblado, extendido mostrando estos horizontes, marcas en su casi totalidad. No es casual entonces que el abstraccionismo, que no ha agotado aún sus posibilidades plásticas, sea el escogido. Su condición de concretizador y sintético permite llevar a las dos dimensiones tantos accidentes, consintiendo además el juego con las texturas y las líneas. Lo que pueden ver es la muestra de lo más reciente en el quehacer plástico de Bejarano, la continuación del que ha sido desde hace tiempo una inquietud convertida en línea de trabajo. Su insistencia en el abstraccionismo le ha permitido crearse un código personal. Que a menudo se filtra por entre lo heurístico y nos da a entender que esas son las llanuras camagüeyanas que lleva muy dentro, a pesar de que también nos traigan a la memoria algún otro paraje llano que hayamos visto. Los grabados son calcografías resueltas con las técnicas del aguafuerte, la aguatinta, punta seca, y la manera negra. Los dibujos fueron realizados con un procedimiento muy personal; todos con negro de humo aplicado ya sea en creyones de diferentes consistencias creados por él mismo, como con un aglutinante gomoso o bien en polvo frotado con fuerza para que el pigmento viole la superficie del papel y se fije por sí mismo, prescindiendo así de cualquier barniz. Hay variedad formal y búsqueda sin duda, pero los trabajos, como línea que constituyen, poseen un solo criterio. Ambos géneros por otra parte satisfacen nuestro hedonismo por su elegancia y sobriedad. No obstante, conociendo el dinamismo de su mente y la cinética de su mano, debemos decir que estos trabajos son ya para Bejarano obsoletos. Quizás alguna textura anónima e inédita que descubrió en el piso se preste a conformar algunos de sus horizontes. |
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